martes, 15 de agosto de 2017

COSMOGONÍA INVERSA



Paris se ha decidido al fin: las tres diosas son tan antipáticas que hubo de envenenar varias manzanas para verse libre de ellas.

No viven ya los dioses en el Monte Olimpo, sin contemplaciones los echaron para urbanizar la zona.

Hastiada Hera de las infidelidades de Zeus, decidió cambiar el rumbo de su vida al conocer a Afrodita, de la que se enamoró perdidamente.

Con los cabellos serpenteantes de la Gorgona, Perseo se hizo una deslumbrante peluca, amenazante y viva, con la que conquistó a Andrómeda; jugaba ella con los bucles escamosos, mientras las serpientes, celosas, la envenenaban lentamente.


La famosa nodriza de dioses, Amaltea, se hartó un día de amamantarlos; pasea ahora su hermosa geografía por cualquier virginal playa griega.

Lo que nunca nos cuentan es que el  apuesto Apolo, el más agraciado de los dioses, acudía con frecuencia a la dermoestética, por no perder la preponderancia que le procuraba su extrema belleza.


(Venus, Museo Arqueológico de Atenas)
Texto y foto, Virgi

miércoles, 9 de agosto de 2017

VOCES XXV

El hombre andaba siempre como extraviado, con una cadena colgándole del totizo, un sombrero negro mareado y una hondilla con falta de alañar donde, con más frecuencia de la que era menester, la gente dejaba caer alguna que otra perrilla, y en el mejor de los casos, hasta una peseta. Alegantín como él solo, si le daba la venada, se encasquetaba el terno nuevo y se ponía a discursiar en medio de la plaza, hiciera frío o calor, hubiera gente o no. Flaco como los guirres y ágil como un folelé, se escarranchaba otras veces en esa misma plaza durante horas, mientras se entretenía pintando en una libreta vieja con unos creyones gastados y mugrientos. Daba algo de revoltura cuando pasaba días y días sin bañarse, ¡menudo atrabanco!, decían unos, ¡malimpriadito muchacho!, decían otros.

Lo cierto y seguro es que listo sí que era, como una tea; tanto, que dicen que perdió la cabeza de tanto matraquillar con los estudios y se le fue el baifo; o más bien, se eschavetó pa’ siempre. Reburujaba nombres, apellidos, lugares y fechas con una facilidad pasmosa y aunque era un pidión sin necesidad, la gente le daba algo, por no verlo amulado. Tenían sus padres una casita cerca del mar y unas veces se empericosaba en la escalera de la azotea y se mandaba desde allí sus monsergas y otras se sentaba a la fresca, en un banco al soco del viento donde seguía con sus pinturas, pachorrento y ensimismado, sin atinar a quien pasaba, así fuera un anciano, un quíquere desorientado, el camellero con arena de la playa o un monifatillo consentido. Eso sí, el tanganazo bien que se lo ajeitaba a media tarde sin decir ni mú. Ni resuello cogía, el condenado.









Texto y fotos, Virgi

viernes, 4 de agosto de 2017

COSMOGONÍA INVERSA

El Minotauro se enamoró de Teseo, y para sorpresa de la Mitología, fue correspondido.

En el fondo del estanque yace Narciso; Ofelia lo contempla desde el borde, radiante en la venganza.

Furioso, el león lo persigue. Hércules, a pesar de su cuerpo voluminoso, sube al primer árbol que encuentra y se asienta en la copa. Desde abajo, la fiera, con una nueva cadencia, entre lastimera y gentil, sólo quiere que lo mate y así pasar a la Historia.

Ciertamente, Prometeo se ha arrepentido de haber robado el fuego a los dioses, mas nada podrá exculparlo de la deforestación de los bosques, la quema de Roma, el fuego de Chicago o el incendio de la biblioteca de Alejandría.

Cuando los marineros empezaron a cantar, mesáronse las sirenas los cabellos, aullaron de dolor y se lanzaron a las profundidades. Ulises, conmovido, prometió no regresar jamás a Ítaca.

Cronos nunca fue puntual, ni siquiera tenía un maldito reloj de sol.


(Laoconte, Museo Arqueológico de Atenas)
Texto y foto, Virgi

sábado, 29 de julio de 2017

Despaisajes

Despaisaje XLI
De pronto, ¡zas, alguien diferente!

Por suerte, las flores no tienen prejuicios.



Despaisaje XLII
No pide la piedra grandes deseos, solo sueña con ser morsa y sumergirse entre las olas.



Texto y fotos, Virgi

lunes, 24 de julio de 2017

Protocolo


Por pura formalidad, quedaron a merendar. 
Nadie llegó, la mesa sigue a la espera.



Texto y foto, Virgi

jueves, 20 de julio de 2017

Desazón





¿Y quién creerá en la lámpara de Aladino, 
si han tapiado los deseos?



Texto y foto, Virgi

lunes, 17 de julio de 2017

Despaisajes

Despaisaje  XXXVIII
Es el viento, que todo lo puede.




Despaisaje XXXIX
Se confabulan las flores frente al verano, quizás consigan alguna victoria.





Despaisaje XL
Se cose el paisaje sin hilos ni nadie que pedalee.



Texto y fotos, Virgi

domingo, 2 de julio de 2017

Despaisajes

Despaisaje XXXV
A la voz del viento, los trillones de granitos de arena, organizados como centuriones romanos, se unen para construir dunas sensuales, doradas al sol.





Despaisaje XXXVI
Harto de su papel de bueno, el cielo se largó al infierno.




Despaisaje XXXVII
Postre de la casa: Tiramisú de tosca y nubes.



Texto y fotos, Virgi

viernes, 23 de junio de 2017

Despaisajes

Despaisaje XXXII
De un día a otro desapareció la plata; les costará a los mineros encontrar su disfraz sobre las piedras.






Despaisaje XXXIII
De su cita con la luna, solo quedó la luz de las farolas.




Despaisaje XXXIV
Seca la ciénaga, salieron a la luz frágiles osamentas; allí escondía el flautista a los ratoncillos.





Texto y fotos, Virgi

domingo, 18 de junio de 2017

VOCES XXIV




Lo veíamos con frecuencia apalancado en el quicio de la puerta, alabancioso y echón con el que pasaba, pues con tal de conquistarse a los clientes, no se andaba con chiquitas. Era un viga el hombre, con los ojos vidrientos y a veces hasta velillo, sobre todo cuando andaba metido en conversaciones que no fueran las de su venta o las cosas del barrio.
Vendía sifones (de aquellos que había que devolver la botella), lonas, jabones Lagarto, cigarros sueltos, aceitunas al peso, y un vinote medio aguachirre, con unos pocos de chochos pa’ condutar. Si le daba la venada, igual nos regalaba unos manises ya viejos, fríos y duros que daba miedo. Un punto zorrocloco, detrás del mostrador bien restregado de lejía y dispuesto a pagarnos una poquedad por cualquier pequeño acarreto que le hiciéramos, ganas nos daban de darle un variscacillo apenas, de la rabia que le teníamos. Un día cogió tremendo airón y abrió la venta con las bembas hinchadas a más no poder, bien nos reímos, se le viraron las tornas en esos días que le duró la hinchazón, el jocico parecía de un cochino empinado. Lo veíamos abobancado, como si el negocio fuera ahora un enjergo duro de llevar. Pero no le duró mucho, le rezaron por si era maldiojo, le dieron unas agüitas de llantén con pasote y se le pasó el mal trago.




Texto y foto, Virgi


sábado, 17 de junio de 2017

Despaisajes

Despaisaje XXIX
Sueña la piedra en ser niña de comba y pelota, sin tener en cuenta sus recursos.

Tal cual yo misma.




Despaisaje XXX
Quedóse prendada la sombra de paralelas y perpendiculares.
Colgada de ellas ha de seguir, mientras la luz alumbre la geometría cotidiana.




Despaisaje XXXI
No quiere mojarse, se abrirá camino con un pico y una pala, como cualquier zapador antiguo.



Texto y fotos, Virgi

domingo, 11 de junio de 2017

Despaisajes

Despaisaje XXVI

Trepa el risco sin arneses, cuerdas ni pies de gato. Es el viento, que sube mientras canta.



Despaisaje XXVII
Antes de que suba la marea, tiene tiempo el arenal de hacerse un lifting y quedar como nuevo.



Despaisaje XXVIII
Horadó el roque en un plis plas, solo por hacerle un laberinto al Minotauro.



Texto y fotos, Virgi

sábado, 10 de junio de 2017

Espejismo


Desde las calles y plazas, polvorientas al sol, divisábamos la montaña. Se veía  lujuriosa de vegetación, un biotopo ideal para pasear, quizá como en el terciario. Allá nos fuimos un día, entre los rayos del alba, soñando con un riachuelo rumoroso que festoneara de cristal el bosque de las quimeras. 
Según se ascendía, el verdor iba desapareciendo y descubríamos la tierra cubierta de secos matorrales. Algunos hierbajos voladores nos azotaban las piernas, bichos esqueléticos subían entre las áridas cortezas y unos pocos cactus, lánguidos y delgadísimos, se alzaban entre los pedruscos.
Al coronar la cima contemplamos, absortos, como el pueblo era ahora un lugar cubierto de árboles, con  hojas relucientes  encandilando las pupilas infantiles, incapaces de comprender aún la diferencia entre los sueños y la realidad. 

Deseosos de trepar a los árboles de nuestros deseos, bajamos en un vuelo. Allí seguía el pueblo en el mediodía ardiente, y arriba, en la montaña, de nuevo el fulgor de las hojas tornaba a reclamarnos con su aleteo embaucador.


Texto y foto, Virgi

martes, 6 de junio de 2017

Despaisajes


Despaisaje XXIII

Leves como son ellas, las nubes se filtrarán entre los cristales; han sido invitadas a un brindis con copas de rocío.



Despaisaje XXIV
Pasito a paso, la montaña se desplaza, va camino de las olas, el verano y los peces. 



Despaisaje XXV
Tan silenciosa, la luz se adueñó del banco, ¿quién se atreverá a sentarse?



Texto y fotos, Virgi

lunes, 5 de junio de 2017

TESA

Mi querida Tesa, en su blog “El almacén de los días perdidos”, hace una recreación deliciosa (en su línea) de algunos de mis Despaisajes.



Hace casi diez años que gestiono este blog. Lo mejor de él es la cantidad de personas maravillosas que he conocido, muchas de ellas en vivo, como Tesa, pura energía, creatividad, lucidez y simpatía. Gracias, artista, por esta ola de afecto que va y viene.





martes, 30 de mayo de 2017

VOCES XXIII



La chiquilla, sarpeta como pocas, iba en busca del baifo, entaliscado en la morra. Liviana andaba por las chapas, en la seguranza de que el animalillo, trabucado entre los teniques, se dejaría atrapar. Le había tocado a ella ese menester, porque el zorullo del hermano se hacía el longui, medio volado después de los tanganazos del convite, hasta el punto de pegarse un tamborazo cerca del tanque, cuando fue a revisar la jiñera, por ver si la alpispa había caído al fin en la trampa, menudo maleta.
Bueno, tampoco ella se quedaba atrás, se había embostado de queque a tutiplén, mojo con gofio, carne fiesta y el par de botellines de orange crush que se bebió refistoliando en el pajero.

Media zumbada estaba, pa’ qué decir que no, aunque si le preguntaran, diría lo de su madre: “Bueno, pasaderita”, como si esa palabra lo resumiera todo. Porque a torrontuda no le ganaba nadie, así iba de morra en morra y con un zangoloteo en las tripas que la cagalera ya la tenía en puertas. Pero por allí seguía, bien pareja entre las pencas y el pedrisquero, a punto de esriscarse y que le diera un paralís.



Texto y foto, Virgi

sábado, 27 de mayo de 2017

Despaisajes

Despaisaje XXI
Un turbante de nube, de arena el vestido, unos borceguíes de sal. Como abrigo, ráfagas de viento. En la mochila, un fisquito de montaña.

Así va, recorriendo el mundo.




Despaisaje XXII
Enamorado de si mismo, el precipicio se lanza al vacío.





 Texto y fotos, Virgi

jueves, 25 de mayo de 2017

Despaisajes

Despaisaje XVIII
Dijeron los árboles: “Queremos conocer el mar”. 
Dijeron las olas: “Queremos ser bosque”
Enzarzados en el trueque, desapareció el mar, desaparecieron los árboles.





Despaisaje XIX
Ágil como ninguna, se eleva la nube, está harta de sus compañeras con nombres altisonantes: cirros, cúmulos, estratos, nimbos, altocúmulos, nimboestratos… ¡bah!, mientras pueda, jugará con los angelitos.





Despaisaje XX
Caprichoso y consentido, rivaliza el río con los prados.






Texto y fotos, Virgi

lunes, 22 de mayo de 2017

Visión


Entre la bruma del sueño, accedió a un túnel, bajo la biblioteca de una ciudad desconocida. Cientos de libros fosilizados formaban con sus lomos una bóveda esplendorosa; pudo ver algunos caracteres latinos, otros árabes, algunos hebraicos, cirílicos, chinos. Del lugar fluía un perfume nuevo, un aroma que lo transportó lejos; cautivado, se apoyó en el muro.
Un rayo de luz nacía desde algún hueco, y en él flotaban niños, ballenas, poemas de amor, piratas, historias y guerras, crímenes, pensamientos, naufragios…

Al despertar, sobre la almohada, entre las sábanas, entrevió un rastro que unía palabras, frases, versos, cuentos, libros.
Seguirlo fue la única alternativa que consideró.




Texto y fotos, Virgi

Despaisajes

Despaisaje XV
En una noche sorprendente, se quebró la luna y alumbró un nuevo astro, luminoso como un pequeño sol. Ya nada fue igual, hubo que corregir no solo los manuales de Astronomía, sino también relojes, calendarios, planes, horarios, citas.

Las rutinas de cada día se fueron al traste.



Despaisaje XVI
Anodina iba la bruma, sin rumbo ni querencia alguna, cuando en un recodo del camino ¡flash! el amor de su vida.
Allí sigue, en estado contemplativo.



Despaisaje XVII
Amanecía y se hallaba sola la sombra.
No tardó la luz en darle compañía.



Texto y fotos, Virgi

miércoles, 17 de mayo de 2017

Despaisajes

Despaisaje XI
En la más fértil llanura se aposentó el hombre; poco tiempo hubo de transcurrir para que fuera un arenal baldío.



Despaisaje XII
Se despoja el cielo del azul, del blanco, del gris, del negro nocturno, de los rojos y granates, de naranjas y amarillos. Desea por un tiempo ser verde, como cualquier bosque que divisa desde allá arriba.



Despaisaje XIII
Bajo la lluvia camina la niña con un cazamariposas; una aquí, otra allá, atrapa las mejores gotas y las guarda en la taleguilla que le cruza el pecho. Rebosante, jugará con ellas, diamantes en medio del barro.



Despaisaje XIV
Por una vez –y sin que sirva de precedente- el volcán arroja colibríes, pinzones, jacintos, mariposas monarca, lagartijas, alhelíes, rosas de pitiminí, narcisos, amapolas, abejas… toda una luminosa lava primaveral.


 Texto y fotos, Virgi


Leer, leer, leer XXIX

Pedro Páramo

Juan Rulfo nació en1917 y casi cuarenta años después publica su fabulosa novela, Pedro Páramo, un hito en la Literatura, una obra excepcional, distinta, donde el tiempo y los personajes avanzan y retroceden, mezclando vivencias y sensaciones que pudieran parecer triviales y, sin embargo, esconden amplios significados. En Comala, el lugar al que llega el personaje en busca de su padre, las almas tienen cuerpo y caminan por las calles con la parsimonia de quien sabe que ya está todo dicho y hecho.

Habíamos dejado el aire caliente allá arriba y nos íbamos hundiendo en el puro calor sin aire. Todo parecía estar como en espera de algo”
“Luvina es un lugar muy triste. Usted que va para allá se dará cuenta. Yo diría que es el lugar donde anida la tristeza”
“Como si la tierra se hubiera vaciado de su aire”
 “Hacía tantos años que no alzaba la cara, que me olvidé del cielo”
“Recuerdo que me vine apoyando en las paredes como si caminara con las manos”
“El sol se fue volteando sobre las cosas y les devolvió su forma”